Cartas 0 – Mantelines 1

El estilo vintage se impone como nueva solución en la restauración. Y es que, si hasta ahora nos sorprendía ir a un restaurante donde nos «cantaran» la carta como única alternativa gracias a la memoria prodigiosa de buena parte de los camareros, ahora es un nuevo requerimiento «desescalado». «¡Niño, deja la carta en paz y siéntate bien!», es una expresión que ya no vamos a oír, básicamente porque con las medidas de prevención del Covid-19 tener carta en los restaurantes ya no está permitido. La finalidad no es otra que evitar el contacto de las manos por una superficie que pasaría por demasiados dedos al final del día.

Imaginación es poder e innovación. Mientras la llamada nueva normalidad deje de ser anormal hay que buscar alternativas por si los camareros se quedan afónicos. De hecho, antes del advenimiento de la pandemia del Covid-19, ya se observaban o se empezaban a intuir muchos de los cambios que ahora se han acelerado. Y es que, a veces, las cosas vienen para quedarse una temporadita. Por consiguiente, ¿qué opciones tiene la restauración para facilitar la información gastronómica con la máxima seguridad para todos?

Os proponemos la personalización de los mantelines, por ejemplo. Es una opción cómoda, tanto para el establecimiento como para los comensales, y de cara a la utilización es rápida, fácil y segura ya que sólo las tocará el comensal y son de un solo uso. En García de Pou ofrecemos la opción Flexo Line y la Offset Line con diferente gramaje, y utilizando o bien celulosa o papel reciclado. Toda la celulosa viene certificada con el sello PEFC de gestión forestal sostenible y, en la mayoría de casos, utilizamos tintas compostables procurando como siempre contribuir también con el medioambiente. Ojalá forme parte, como decíamos, de esta aceleración en los cambios provocados por la pandemia del Coronavirus. Os garantizamos que por colores y texturas en García de Pou no nos quedamos cortos y para muestra un botón.

Existen otras opciones más digitales como, por ejemplo, imprimir códigos QR en posavasos, servilletas y otros soportes como los que encontraréis en el catálogo de García de Pou para que los comensales puedan descargar la carta en sus teléfonos móviles. Capítulo aparte están las aplicaciones que hacen la misma función para, incluso, hacer el pedido online directamente.

Si algo hemos deseado poder hacer después del confinamiento eso es, seguramente, quedar con la gente que apreciamos para compartir mesa. Y ahora toca volver a comer fuera, toca volver a disfrutar de un rato alrededor de una mesa para desconfinar conversaciones, risas, debates y la alegría de vivir. Deseamos que la distancia social sea lo único que nos parezca anormal esperando que nos podamos abrazar pronto, igual que antes cogíamos la carta de un restaurante con tanta naturalidad. ¡Buen provecho!

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